Ir al formulario de lista de espera
Carpetazo

Para despachos contables en México

Deja de perseguir facturas por WhatsApp

Tus clientes suben sus documentos desde el celular, sin crear cuenta ni contraseña. Tú abres un tablero y ves de un vistazo quién ya entregó, a quién le falta algo y a quién hay que recordarle. Los recordatorios los manda el sistema, no tú.

Prueba de 30 días sin tarjeta. Estamos construyéndolo: entra a la lista de espera y te escribimos cuando abramos.

Tres cosas, bien hechas

Carpetazo no es otro sistema de contabilidad. Es la capa que falta entre tu despacho y tus clientes: pedir, recibir, ordenar y recordar.

1

Listo en 10 minutos

Importas tu lista de clientes desde Excel, escoges una plantilla —cierre mensual, RESICO, nómina, declaración anual— y mandas los enlaces. Sin instalar nada y sin capturar cliente por cliente.

2

Tu cliente no crea cuenta

Le llega un enlace privado por WhatsApp o por correo. Lo abre en el celular, toma la foto de la factura y la sube. Se acabó el «¿cuál era mi contraseña?» y se acabó el PDF perdido en la conversación.

3

Los recordatorios los manda el sistema

Tú decides los días: cinco antes, el día de la fecha límite, dos después. Carpetazo le escribe solo a quien no ha entregado, con un mensaje amable que tú puedes editar. Y deja de escribirle en cuanto entrega.

El tablero con semáforo

Una pantalla para todo el despacho. Filtras por periodo, ves el pendiente de cada cliente y entras directo a revisar lo que acaba de llegar.

LlegaEl cliente sube la foto. Se guarda como PapeleriaJuarez_2026-10_estado-cuenta.pdf, sin que nadie lo renombre.
RevisasAceptas o rechazas con motivo. Si lo rechazas, al cliente le llega el aviso y lo vuelve a subir.
CierrasDescargas el periodo completo en un ZIP, o la lista de pendientes en Excel.

Qué no hace Carpetazo

Preferimos decírtelo antes de que pagues.

  • No hace tu contabilidad. No genera pólizas, no calcula impuestos y no presenta declaraciones. Sigues usando tu sistema contable de siempre.
  • No te pide tu e.firma ni tu contraseña del SAT. Nunca. Si un cliente intenta subirlas por error, el sistema le avisa y no las guarda.
  • No da asesoría fiscal. Las fechas de obligaciones las registras y las editas tú; Carpetazo solo te las recuerda y te dice de dónde salió cada una.
  • No te deja atrapado. Exportas todos tus documentos y tus listas cuando quieras, también si cancelas.

Precio por despacho, no por usuario

Casi todos los competidores cobran por cada persona del despacho. Nosotros cobramos una sola vez por el despacho, según cuántos clientes activos atiendas.

Chico

$19 USD/mes

  • Hasta 20 clientes activos
  • 2 usuarios del despacho
  • 5 GB de documentos
  • Recordatorios automáticos

El más usado

Mediano

$39 USD/mes

  • Hasta 60 clientes activos
  • 5 usuarios del despacho
  • 20 GB de documentos
  • Recordatorios automáticos

Grande

$59 USD/mes

  • Hasta 150 clientes activos
  • 10 usuarios del despacho
  • 60 GB de documentos
  • Recordatorios automáticos

30 días gratis, sin tarjeta. Usuario extra del despacho, $7 USD al mes. Precios en dólares, sin IVA. Son los precios previstos para el lanzamiento y pueden cambiar: quien entre a la lista de espera conserva el precio de hoy.

Preguntas que ya nos hicieron

¿Qué es un portal de clientes para contadores?

Es un espacio privado donde cada cliente del despacho ve qué documentos se le están pidiendo, los sube y consulta en qué va su entrega, sin tener acceso a la información de ningún otro cliente. En Carpetazo ese espacio se abre con un enlace privado que caduca y que tú puedes revocar, así que el cliente no tiene que crear una cuenta ni recordar una contraseña: es la razón número uno por la que los portales no se usan.

¿Cómo le pido los documentos a un cliente sin estar encima de él?

Creas una solicitud a partir de una plantilla —por ejemplo «cierre mensual de persona física»— con la lista de documentos obligatorios y opcionales y una fecha límite. El cliente recibe el enlace y una lista clara de lo que falta. A partir de ahí, los recordatorios salen solos en los días que tú configures y dejan de salir en cuanto entrega. Tú solo entras cuando hay algo que revisar.

¿Qué lleva un checklist de documentos para la contabilidad mensual?

Depende del régimen, y por eso las plantillas son editables. La base que traemos cargada es: facturas de ingresos del periodo en XML y PDF, facturas de gastos en XML y PDF, estados de cuenta bancarios del mes, comprobantes de pago de impuestos y, cuando hay trabajadores, los CFDI de nómina y las altas o bajas del IMSS. Para el alta de un cliente nuevo pedimos su Constancia de Situación Fiscal, identificación y comprobante de domicilio. Tú agregas, quitas y renombras lo que quieras.

¿Es seguro que mi cliente entre con un enlace, sin contraseña?

El enlace es largo, imposible de adivinar, tiene fecha de caducidad y lo puedes revocar en cualquier momento. Cada enlace abre únicamente el expediente de ese cliente, y queda registrado quién subió, vio o descargó cada archivo y cuándo. Los documentos van cifrados en tránsito y en reposo. Y nunca pedimos ni guardamos la e.firma ni la contraseña del SAT de nadie.

¿Sustituye a mi sistema contable?

No, y no queremos que lo haga. Carpetazo se encarga de conseguir los papeles y de tenerlos ordenados; tu sistema contable sigue haciendo la contabilidad. De hecho, los archivos quedan nombrados con un formato estándar —cliente, periodo, tipo de documento— precisamente para que los cargues en lo que ya usas.

¿Y el calendario de obligaciones fiscales?

Trae una lista de fechas de referencia que tú puedes editar, y cada fecha muestra su fuente y cuándo se revisó por última vez. Lo decimos claro: las fechas cambian por ejercicio, por régimen y por las prórrogas que publica el SAT, así que el sistema nunca afirma qué obligaciones tiene cada uno de tus clientes. Solo te recuerda lo que tú registraste.

Entra a la lista de espera

Tres campos. Te escribimos cuando abramos, con el precio de hoy congelado y los 30 días de prueba.

No compartimos tu correo con nadie y no te vamos a llenar la bandeja: te escribimos cuando abramos y, si acaso, una vez antes.